recuperar vivienda familiar

Recuperación de la vivienda conyugal: ¿vive tu ex con otra persona?

Esa sensación de impotencia al conocer que tu ex convive con una nueva persona en la vivienda familiar podría tener ahora una solución más accesible de lo que imaginas.

Si tienes la sospecha de que tu antigua pareja ha rehecho su vida con otra persona y que ambas viven en el domicilio conyugal, no dudes en contratar a un detective privado que esclarezca la situación. Esto es especialmente interesante desde el pasado mes de noviembre. Entonces el Tribunal Supremo dictaminó que, cuando esto suceda, extinguiría el uso de la vivienda familiar tras un divorcio.

¿Qué dice la Justicia?

Hasta hace unos meses, las únicas dos maneras de recuperar la casa en caso de que un tercero viviese en ella eran: esperar a que los hijos alcanzaran la mayoría de edad por un lado y obtener la custodia compartida por otro. Lo que establece ahora el Tribunal Supremo como jurisprudencia es que esta situación eliminaría el carácter familiar del domicilio. Recuperando así el demandante su derecho sobre este.

De esta manera, progenitor o progenitora, hijos y tercera persona solo podrán ocupar el domicilio durante el tiempo que tarde en ser vendido. O bien, uno de los progenitores compre al otro su parte.

¿Qué pasos seguir para recuperar la vivienda familiar?

En caso de que suceda lo anteriormente descrito, el interesado o la interesada deberá primero poder demostrar dicha situación. Para ello, necesitará valerse de pruebas como el informe de un detective privado. Previo seguimiento continuado de este a ese tercero durante aproximadamente una semana. Esta es la manera más efectiva. Pero también pueden valer, en menor medida, testimonios de vecinos. O el certificado de padrón y mensajes de texto entre las partes.

Una vez recopiladas estas pruebas, habría que denunciar la situación ante el tribunal de justicia como caso de uso ilegítimo de la vivienda conyugal.

 


cómo descubrir una infidelidad

¿Somos infieles los españoles?

 

Pocos temas de debate como la infidelidad crean tanto conflicto entre la opinión pública y lo que después se hace. Y no solo eso, sino que cada persona tiene su propio baremo a la hora de valorar si una conducta es infiel o no. La infidelidad o el miedo a que esta se produzca es uno de los factores que más ampollas levanta en las relaciones de pareja, si no el que más. En nuestra sociedad monógama, este hecho es considerado una alta traición a la confianza del compañero o compañera sentimental. Es por eso que la promiscuidad en pareja es una actitud altamente rechazada y considerada inmoral. Aunque hoy en día haya tomado algo de fuerza el concepto de relación abierta, sigue siendo residual. Muchas personas optan por hacerse con los servicios de un detective para descubrir una infidelidad.

Uno de cada tres españoles reconoce haber sido infiel

Según un estudio realizado por YouGov para HuffPost, el 31% de los españoles reconoce haber cometido alguna infidelidad, mientras que el 66% afirma no haber sido infiel jamás. Este sondeo, además, ahonda sobre lo que se considera infidelidad y lo que no. Desde la más obvia relación sexual, condenada como deslealtad por el 91%, hasta un beso en la boca o mensajes sexuales por el móvil, ambas señaladas como infidelidad por un 46% de las personas encuestadas. El 23% considera infiel el llamado “tonteo”, mientras que la masturbación pensando en otra persona y ver pornografía es sancionado por el 12% y 4% respectivamente.

Llama la atención que, según los resultados de la encuesta, hombres y mujeres entienden la infidelidad de un modo diferente. En concreto, son las mujeres quienes se muestran más estrictas a la hora de juzgar un mismo hecho como infiel. El 20% preferirían no enterarse si su pareja les ha “puesto los cuernos” con otra persona y un 61% pondrían fin a la relación de conocer el hecho. Y ante la posibilidad de tener un rollo con alguien y que fuera imposible que tu pareja lo descubriese, un 19% afirma abiertamente que lo haría.

España, la reina de la infidelidad en Europa

Otro estudio, esta vez del portal Ashley Madison, afirma que España es el país en el que más infidelidades se cometen del continente europeo y el quinto del mundo. Solo por detrás de Estados Unidos, Canadá, Australia y Brasil. Además, estas relaciones suelen ocurrir con más frecuencia en las ciudades. Madrid, Barcelona y Sevilla están a la cabeza.

Aunque es algo difícil de medir, queda claro que la infidelidad es un tema que preocupa y mucho. Una opción para salir de dudas es contratar un detective privado para comprobar estas posibles relaciones extramatrimoniales y recopilar pruebas.


apps espias

Apps espías ¿te están espiando?

¿Alguna vez te has preguntado si alguien puede estar espiándote a través de tu móvil?

Piénsalo… Hoy en día estamos tan apegados a nuestro teléfono móvil que no nos permitimos salir sin él. Incluso nos lo llevamos con nosotros habitación por habitación dentro de nuestra casa. Y es que el avance tecnológico ha sido tan elevado que éste se ha vuelto imprescindible para realizar acciones tan diversas como chatear, consultar nuestro saldo bancario o por ejemplo, realizar compras online.

Pero esta evolución también ha hecho posible la creación de apps espías. Las cuales son capaces de controlar otros dispositivos de forma remota y con la que toda la información queda a merced del interesado. Pero que exista esta posibilidad no implica que se pueda hacer uso de ella sin ningún tipo de consecuencias legales. El artículo 197 del Código Penal establece que interceptar comunicaciones sin consentimiento del titular puede ser castigado con penas de prisión de 1 a 4 años y multas de 12 a 24 meses.

Detectar que nuestro terminal tiene una app espía no es fácil sin la ayuda de investigadores privados. Por ello, acudir a profesionales ante una sospecha es la mejor opción para resolver esta duda.

Sin embargo, dentro de una investigación y con orden de un juez, los detectives entran en acción. Por ejemplo, para concretar la ubicación geográfica de la persona investigada en un determinado momento. Esta acción es conocida por casos como el de Diana Quer. En este caso su móvil se convirtió en protagonista y objeto imprescindible para saber qué ocurrió esa noche.

Pero, ¿es posible acceder al móvil si éste está apagado? Los dispositivos actuales tienen estados en los que, aunque parezcan que están apagados, presentan un estado a medias en el que aún emiten señales. Incluso se cree que la extracción de la batería podría ser insuficiente, ya que muchos dispositivos disponen de fuentes de energía alternas almacenadas en su interior. Pero estando el terminal apagado sería imposible interceptar su geolocalización. Aunque esto depende del modelo y, como hemos comentado anteriormente, de la energía residual de la que disponga.

Los avances tecnológicos hacen imprescindible la acción de detectives privados, para determinar acciones ilegales y que sean interceptadas a tiempo.


mitos detectives privados

Mitos sobre los detectives privados (II)

Continuamos exponiendo algunos mitos más que se han ido creando alrededor de la figura de los detectives privados. ¿Son realmente ciertos?

Ex policías reciclados como detectives privados

Ese viejo granuja ha dejado el cuerpo, pero no quiere decir que se le hayan disecado las ganas de acción. ¿Realidad o mito? “Es bastante común”, afirma José. “Hay muchos inspectores que piden una excedencia o se prejubilan. Con la ley anterior tenían que esperar dos años para ejercer como detectives, pero con la nueva ley van a tener incluso más facilidades.”

Le pregunto a Mª Mar si estos ex policías son una competencia feroz y me dice sí, “especialmente en los precios”.

Mendigos confidentes

Es un clásico del género negro que los detectives tengan un ejército de confidentes habituales en las calles. A cada cual más estrambótico, desde traficantes y prostitutas a mendigos ciegos que dan más o menos información dependiendo de cómo suene la tacita a la que echas las monedas. “No es exactamente así”, dice José, “pero si trabajas en una ciudad acabas conociendo sus barrios, su gente, y hay personas que por su profesión o lo que sea, pueden estar más en contacto con distintos ambientes. Hay que pensar en ello como algo lógico, no como una cosa sórdida ni mucho menos”. Mª Mar admite que “es normal acabar acudiendo a las personas más vulnerables para sacarles información. Suena mal, pero es así.”

Enemistad antológica con algún policía que se cruza siempre en tu camino

¿Quién no se imagina a un buen husmeador tirando el fedora al suelo y exclamando?: “¡Maldita sea, ese sabueso vuelve a interferir en uno de mis casos para cortarme las alas!”. Probablemente nadie, pero la duda queda ahí. Lo cierto es que todos los detectives consultados hablan de una relación más o menos cordial con los agentes de la ley, en parte reforzado por el acuerdo Red Azul, una iniciativa que estrecha la colaboración entre fuerzas del orden público y seguridad privada. Al igual que la Red Coopera con la Guardia Civil, en la que se comparte información relevante con el objetivo de buscar ayuda y colaboración entre ambos.

Para ilustrar este ánimo cooperativo, José cuenta la siguiente anécdota. “Una vez me detectó un investigado, y cuando vino la policía me identifiqué a escondidas de él. Luego ellos me pusieron las esposas y me sacaron como si fuera un ladrón. Por lo que el investigado se quedó tranquilo y yo pude seguir haciendo mi trabajo. Fue un detalle. El problema viene cuando estás trabajando en algún pueblo perdido de la mano de Dios y uno que sospecha llama a su amigo policía o guardia civil para que vaya a entorpecerte. Esto es raro, de todos modos.”

¡Violencia!

Leyendo las novelas de Raymond Chandler, daba la impresión de que Philip Marlowe no completaba el día si no acababa inconsciente por culpa de algún cachiporrazo en la cabeza que le hacía despertar a la mañana siguiente en otro lugar completamente distinto. José no niega los riesgos de su oficio, pero afirma haber conocido más episodios de violencia por boca de terceros que de su propia experiencia.

“Claro que hay peligro”, dice Mª Mar, por su parte. “Ten en cuenta que nosotros en teoría no podemos investigar delitos públicos, pero hasta que no tienes pruebas no sabes si se trata de un delito público o no. Una vez las tienes, sí estás obligado a acudir a la fiscalía. Pero hasta entonces… O sea que sí, hay casos que pueden ser delicados.”

José dice que todo depende de la gente a la que investigues. “Alguna vez me ha pasado de estar siguiendo a una persona que trafica con drogas por un tema relacionado con una baja laboral o una infidelidad. Ésa gente suele fijarse muchísimo, están siempre muy alerta, y lo que menos se esperan es que les estés siguiendo por eso. Hay que tener cuidado.”

Dos casos que de repente están relacionados

La clásica revelación del tercer acto no parece gozar de la misma espectacularidad en la vida real. Mª Mar tiene que escarbar en su memoria para encontrar momentos más bien atribuibles al puro azar, como acabar grabando a alguien que paseaba mientras estaba de baja durante el transcurso de otro caso.

“Sí nos ha pasado”, dice José. “Una vez nos contrató un padre para seguir a su hijo, y luego el hijo nos quiso contratar para saber si le seguía alguien. Cuando esto sucede, lo más ético suele ser quedarnos con el primer encargo, claro.”

José nos ve rápidamente el plumero y concluye: “Esas cosas no pasan así, como os pensáis. Es todo mucho más aburrido. No vas a encontrar nunca una caja de cerillas que te resuelva un caso de competencia desleal y al mismo tiempo el asesinato de Kennedy”.

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